BAFICI Itinerante 2018

Brujas

(Brujas, Perú / España, 2017, Digital HD, 50’, AM18)
Dirección: Carmen Rojas Gamarra. Con Troika, Genderlexx.

¿Quién dijo que el punk o el hard rock no son cosas de mujeres? A pesar de haber sido históricamente dominados por hombres, estos géneros también poseen una faceta femenina (y feminista). El movimiento Riot Grrrl es prueba de ello, y este documental musical le da la visibilidad que merece.

“En Brujas, Carmen Rojas Gamarra hace un recorrido apasionado por la escena musical underground española, centrándose en grupos compuestos por mujeres. Dentro de géneros como el hardcore y el punk, territorios que siempre parecieron cotos de caza masculinos, cada una de las bandas que vamos conociendo no solo encarnan una forma de entender la música: sus letras, presentaciones y testimonios son políticos, y así sientan posiciones sobre feminismo, identidad de género y muchos otros temas. Polémicas y directas, cada una de estas “brujas” reclama un espacio y un reconocimiento en una sociedad que, hasta en espacios tan comunes como una calle cualquiera, las hace sentir agredidas. Y qué mejor forma de mandar a la hoguera todos los prejuicios que con un buen rock. Bienvenidos al aquelarre”. Rodrigo Bedoya Forno

Jueves 20/9, 23:00 hs.

También en programa:

Sin canción para cantar

(No Song to Sing, Japón / Inglaterra, 2017, Digital HD, 23’, AM18)
Dirección: Lukasz Gasiorowski. Con Maiko Takeda, Takuji Suzuki.

Producido y musicalizado por Ewen Bremner, este atrapante cortometraje sigue la historia de Natsu, una mujer que trabaja en un servicio de citas telefónicas de Tokio. Atender a hombres solitarios la llena de placer, pero cuando su mundo de fantasías se vuelve contra ella, todo cambia.

“El cortometraje de Gasiorowski se une con la película, Isla de perros, de Wes Anderson, por un procedimiento en común: el trazado de un relato texturado a partir de Japón. No toman los mismos elementos, claro, y No Song to Sing tiene también algo de Perdidos en Tokio, de Sofia Coppola, pero sin extranjeros como personajes; es algo así como una promesa de comedia romántica que se revela como… no contaremos el final; solo diremos que es de notable belleza. Realidades virtuales, karaoke, el dominio de la soledad, el miedo al amor que paraliza, que aísla y que convierte en artificial y desesperada la mediación tecnológica, los diversos sustitutos (del contacto y de las mascotas) que funcionan como imagen abrumadora de una sociedad que sigue intrigando y fascinando a cineastas de otras culturas”. Javier Porta Fouz