Una semana y un día

(Shavua ve Yom, Israel, 2016, DCP, 98’, AM13)
Dirección: Asaph Polonsky. Con Sharon Alexander, Shai Avivi.

Una pareja acaba de terminar la semana de duelo (shiva) tras la muerte de su hijo. Con un dolor que se manifiesta en forma de enfado, tensión e irritación, Eyal Spivak y su esposa Vicky (más él que ella, de hecho) intentan volver a la vida cotidiana: ella, tratando de seguir casi como si nada hubiera pasado; él, no tanto. Pero a ninguno le será fácil ya que el dolor que llevan los hará meterse en situaciones complicadas.

Semana de la Crítica – Cannes Film Festival 2016

Premio FIPRESCI – Jerusalem Film Festival 2016

“Un debut promisorio, un tema arduo y un film inteligentemente ligero.

Músico e hijo único, Ronnie Spivak tenía 25 años; acaba de morir. No se especifica la enfermedad, pero su carácter deletéreo es indudable. Nada se sabrá de Ronnie, ni siquiera habrá una imagen de él, excepto una fotografía de la infancia donde se lo ve de espaldas. Por definición, es imposible ver a los muertos: la inmaterialidad los define, la ausencia eterna. Por eso no es fácil para los vivos sobrevivirlos, y menos aún si se trata de un hijo.

Cualquier experiencia humana solicita de un cineasta sensibilidad y entendimiento. Cuando se filma la experiencia de duelo, la exigencia es aún mayor. Todo duelo se precipita por un ausente. El duelo no es otra cosa que la obligada operación anímica por la que la aflicción empieza a acomodarse para dar lugar a una nueva forma asimétrica de relación, que nunca es del todo satisfactoria: lo que le queda al vivo es un fantasma.

En su ópera prima, Asaph Polonsky toma una decisión de gran coraje: escenifica un duelo, pero lo reviste de comicidad. ¿Una comedia sobre el luto? No del todo, aunque hay varias secuencias cómicas que bien pueden justificar una descripción semejante”.

Roger Koza – Con los ojos abiertos

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